Ciudades de Llegada

“Las largas caminatas entre edificio y edificio daban miedo, por no hablar de la distancia que separaba Slotervaart del resto de la ciudad. Mohamed se preocupó al comprobar que era la propia concepción del barrio la que lo distanciaba de la sociedad holandesa y se alarmó aún más al ver la subcultura religiosa a la que había dado lugar. Allí reinaba un islamismo radical del tipo saudí que nunca había formado parte de las aldeas marroquíes. Cuando algún holandés visitaba el barrio y veía su población árabe, con su dieta de sesos de cabra, los chador de sus mujeres y su estricta observancia religiosa daba por sentado que aquel lugar no era más que un tenaz bastión del estilo de vida rural, una cultura extraña e inmutable impuesta a la ciudad. Sin embargo, Mohamed sabía que se trataba de otra cosa. El arcaísmo cultural de Slotervaart no era un manifestación de la cultura rural marroquí ni tampoco de la cultura urbana holandesa: se trataba de una cultura de llegada creada por individuos sin escapatoria”.

Este fragmento, del libro “Ciudad de Llegada”(Debate 2014) del escritor canadiense Doug Sanders’  refleja la sensación que tuvo el autor tras visitar el barrio holandés de Slotervaart, junto con el inmigrante marroquí Mohamed Mallaouch pero, además, es una clara muestra del análisis que realiza Sanders a lo largo de su libro.

El escritor intenta explicar, a través de sus páginas, lo que significa el termino “Ciudades de LLegada”. Se trata de  asentámientos urbanos de inmigrantes en barrios periféricos que se producen, hoy en día,en todos los países occidentales. Dichos asentamientos han tenido un gran impacto en las distintas economias nacionales, pero también han comportado problemas sociales, debido a la falta de gestión o, incluso, implicación de sus administraciones.

El barrio de Slotervaart, es un claro ejemplo de este tipo de comunidades, donde el surgimiento de corrientes islámicas rádicales acabó desenvocando en la muerte del director de cine Theo Van Gogh, a manos de Mohamed Bouyeri, vecino de dicho lugar.

En las ciudades de llegada, los inmigrantes no disponen de las mismas oportunidades que el resto a la hora de, por ejemplo, “montar un negocio, ser propietarios de viviendas o entremezclarse con el resto de la población urbana”,dice Sanders. En definitiva, no tienen la posibilidad de establecer lazos o construir raices,con su comunidad.

La estructura que se forma en este tipo de ciudades, donde los inmigrantes no se sienten parte de la comunidad y tienen que convivir diariamente con el rechazo de sus vecinos,  puede producir a la larga graves conflictos, que fomenten la creación de comportamientos o ideas radicales entre este sector de la población que se siente excluida.

La gran conclusión que deriva de todo esto, y a la que llega el autor en su libro, es que el surgimiento de estos pensamientos radicales no provienen de la ciudad de partida, sino que se gestan en el seno del país que en teoria les acoge.

Es imposible hablar de corrientes islámicas radicales y no pensar en el atentado que vivió hace varias semanas la revista satírica francesa Charlie Hedbo. En Francia también existen ciudades de llegada, (barrio de Les Pyramides por ejemplo)  y como en el caso holandés, son lugares clave donde se fomenta día a día el odio racial, y donde en definitiva, se puede gestar un caldo de cultivo de corrientes extremistas que pueden llevar a episodios tan desastrosos como los ocurridos en la sede de la revista.

Helena López.

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